JUST AS DELICIOUS 30% LESS SUGAR

NUEVA RECETA




Sugar reduction in Coco Pops Sugar reduction in Coco Pops

*REDUCCIÓN DEL CONTENIDO DE AZÚCARES EN CHOCO KRISPIES

La declaración “-30% azúcares” de la nueva receta se refiere a la comparación del contenido total de azúcares de Choco Krispies respecto a la media de los cereales de desayuno sabor chocolate para niños más vendidos, en abril 2018, de acuerdo con los datos de ventas de IRI.

A través de la campaña #IgualConMenos, puesta en marcha para informar sobre la nueva receta de Choco Krispies igual de deliciosos pero con 30% menos de azúcares*, la marca apuesta por la filosofía de que a veces con menos se pueden conseguir al menos iguales resultados, también el ámbito de la educación de los niños.

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Igual con menos… nosotros y nuestros hijos seríamos más felices



Igual con menos

Todos los que tenemos niños pequeños sabemos lo que supone la vuelta al cole. El relax y el disfrute de las vacaciones dejan paso a las prisas, los nervios y el poco tiempo para disfrutar en familia. ¿Qué está pasando? ¿Porque la crianza se ha vuelto una fuente de agobio para los padres? ¿Por qué los niños están cada vez más estresados?

Los niños son coleccionistas de momentos. En un mundo cada vez más estresado a veces es difícil encontrar espacios de calidad en familia. Es importante tomar conciencia y tratar de vivir a menudo momentos felices en familia, porque esos serán sus recuerdos de mañana.

Con motivo de la presentación de la nueva receta de Choco Krispies, con un 30% menos de azúcares y un sabor igual de delicioso, Kelloggs me ha propuesto llevar a cabo un estudio para identificar los momentos familiares en los que viviendo la filosofía #IgualConMenos podríamos lograr disfrutar más de nuestros hijos y ser más felices.

Es este estudio he recogido los resultados de investigaciones de especialistas en salud infantil de todo el mundo. Los expertos en psicología infantil y organizaciones de referencia advierten de una serie de factores que, en exceso, resultan negativos y entorpecen el bienestar infantil y el clima familiar.

Igual con menos 2


¿Cuáles son esos factores?


El estrés. Enemigo de padres e hijos. Vinculado en los niños a un exceso de tareas y obligaciones, a demasiadas exigencias y poco tiempo libre, y a los conflictos familiares. En los padres, las causas están más relacionadas con la dificultad para conciliar trabajo y familia, con la auto exigencia por ser padres perfectos y con los pocos apoyos y recursos para la crianza.

El estrés tiene efectos negativos en los niños como insomnio, irritabilidad o nerviosismo entre otros. El impacto del estrés en la vida familiar genera situaciones de tensión y conflicto, y dificultades para disfrutar de los momentos en familia.

Deberes y Extraescolares

Un exceso de deberes y actividades extraescolares tiene un impacto negativo en el niño. Le deja sin tiempo libre, esencial en su desarrollo, porque solo a través del juego libre y el tiempo de ocio no estructurado, el niño puede aprender, madurar y desarrollarse de manera integral, no solo académica.

Los niños necesitan tiempo libre por la tarde para jugar y para estar con sus padres y amigos. El juego debe verse como un derecho del niño, no como un privilegio.

Tecnología

La tecnología se ha convertido en un miembro más de la familia. Está presente desde el desayuno a la cena, absorbiendo las conversaciones y el poco tiempo que tenemos para estar juntos.

El abuso de las tecnologías produce en los niños riesgo de adicción, baja autoestima, aislamiento social e interfiere con otras actividades de su vida cotidiana, como el estudio o las relaciones sociales y familiares.

Sobreprotección y control

Algunos padres tienden a convertirse en la sombra de sus hijos. Supervisamos cuanto hacen, nos anticipamos a sus fracasos y errores y no les permitimos equivocarse ni frustrarse. Ese deseo de proteger y evitar el sufrimiento a nuestros hijos es natural, pero cuando es excesivo, resulta contraproducente. Generamos inseguridad en nuestros hijos, baja autoestima y dependencia.

La alimentación

La alimentación de los más pequeños es otro de los grandes estresores familiares. Nos preocupa especialmente que coman sano, variado, o que simplemente…¡coman!
A menudo el desayuno y la cena, en vez de momentos agradables de disfrute en familia se convierten en verdaderas batallas.

Estos son algunos de los factores que más están interfiriendo en la dinámica familiar. Por ello te proponemos algunas ideas para tratar de recuperar esos momentos agradables en familia y vivir la crianza sin estrés ni agobios.

DECÁLOGO #IgualConMenos

La elaboración de este Estudio me ha ayudado a definir un decálogo para mejorar el bienestar infantil y el clima familiar, facilitando los momentos felices en familia.
Y tranquilos, lo vais a hacer muy bien.

1 - Adelanta 15 minutos el despertador. No solo el tuyo, también el de ellos. Eso os dará más tiempo para desayunar y arreglaros, y rebajará el estrés matinal. Acostumbraos a dejar preparado todo por la noche: mochilas, material escolar, ropa… eso evitará nervios y prisas por la mañana.

2 - Destina entre 15 y 20 minutos a desayunar en familia. Es una de las comidas más importantes del día, y que sea adecuada nutricionalmente es tan importante como que se disfrute sin estrés. Mejorará la comunicación y el clima familiar, y todos os iréis al trabajo y al cole con otro ánimo.

3 - No controles o supervises todo lo que hace tu hijo. No asumas sus responsabilidades y permítele que experimente las consecuencias naturales de sus actos: si no lleva los deberes hechos le pondrán un negativo al día siguiente, por ejemplo. Y así con una larga lista de pequeñas cosas que le enseñarán a ser autónomo y responsable.

4 - No protejas a tus hijos de las emociones negativas. Forman parte de la vida. Los niños necesitan aprender a experimentar las emociones negativas y a lidiar con ellas. Así se convertirán en adultos fuertes e independientes. Como padres debemos preparar a nuestros hijos para la vida, y ello requiere que les demos la oportunidad de aprender.

5 - Evita los extremos en educación. La preocupación y la auto exigencia nos hace a veces perder la mesura. Ni es bueno no poner ningún límite ni supervisión y que el niño “aprenda por el mismo”, ni todo lo contrario, controlar cada mínimo aspecto de su vida. Los niños necesitan una guía que les marque el camino, y un camino suficientemente ancho.

6 - Respecto a la alimentación, el equilibrio es importante. Es bueno comer sano pero recuerda que no existen alimentos buenos o malos, sino dietas adecuadas o inadecuadamente ajustadas a las necesidades del individuo. Es decir: existen alimentos básicos que deben consumirse frecuentemente, y otros alimentos que no esenciales y deben ingerirse de manera ocasional, como parte de una dieta variada y equilibrada.

7 - Deja de sentirte culpable por todo: porque trabajas, porque pasas poco tiempo con tus hijos, porque a veces no tienes ganas de hacer cena y pides una pizza. Tus hijos no necesitan padres perfectos. Necesitan padres que les brinden amor incondicional, que disfruten de estar con ellos, y que cuando estén, estén de verdad. Apaga el móvil y habla un rato con tus hijos. Interésate genuinamente por sus cosas. Comparte alguna afición que os una. Muéstrate como eres y sé feliz, porque si tú no estás bien, no puedes educar bien.

8 – Limita el uso de tecnología y adécuala a su edad. Ese control solo lo puedes ejercer tú. Si les quitas la tecnología, pronto verás cómo se aburren y no les queda otra que buscarse entretenimiento: jugar, leer, escuchar música o salir a jugar.

9 - Aprende a practicar el slowtime: hacer menos cosas, de manera más tranquila. Sin prisas, sin correr. Te sorprenderá ver cómo el hecho de hacer las cosas lentamente, poniendo toda la atención en ello, no hace que rindas menos o seas menos eficiente. Al final, el estrés y las prisas nos vuelven poco eficientes y solo sirven para generarnos malestar y estresarnos a nosotros y a nuestros hijos.

10 - Elige tus batallas: aprende a ser flexible. La perfección no existe. Y las expectativas poco realistas respecto a la crianza y la educación generan mucho estrés y nos producen frustración y culpa. No podemos llegar a todo, ser siempre perfectos, ni hacer siempre lo mejor y deseable. Ni nuestros hijos tampoco. Un día elige tú el desayuno, y otro día que lo elijan ellos. Si odia las espinacas pero come acelgas, tal vez de momento es suficiente. Que elija su ropa si eso os supone una batalla cada mañana.

Cuando dudes de si algo es realmente prioritario ahora, tal vez te ayude preguntarte esto: dentro de cinco años, si miro atrás… ¿esto sería tan importante?

#IgualConMenos… al final es más.

Úrsula Perona




La importancia de la vitamina D y en qué alimentos encontrarla



Los padres siempre estamos preocupados por la salud de nuestros hijos. El déficit de vitamina D puede ser un problema para su crecimiento y desarrollo. Aunque la exposición al sol suele ser la forma tradicional de adquirir vitamina D, también puede ayudar el aumento en su dieta saludable de alimentos ricos en esta vitamina.

La vitamina D es imprescindible para el funcionamiento del organismo de nuestros hijos. Tiene la misión de regular el metabolismo del calcio y del fósforo. Los rayos ultravioletas (UVB) del sol ayudan a controlar la cantidad de calcio que absorbemos que resulta fundamental para desarrollar y mantener unos huesos fuertes. Además, cada vez se reconoce por los especialistas su influencia en el funcionamiento de otros órganos y sistemas, como el cerebro y el sistema inmune. Muchos niños tienen esta carencia de vitamina D y es importante solucionarlo antes de que tenga alguna consecuencia para su salud.


La importancia de la vitamina D


Para adquirir la vitamina D solo tenemos dos posibilidades: la exposición a los rayos de sol y la alimentación. “Por una parte, se sintetiza en las células de la piel mediante la exposición a los rayos ultravioleta de la luz solar. Por otra parte, la vitamina D se encuentra en algunos alimentos de nuestra dieta habitual”, explican desde el Hospital San Joan de Dèu.

La vitamina D necesita activarse, primero en el hígado y después en el riñón, para poder desempeñar sus funciones sobre el metabolismo. “En niños con algunas enfermedades crónicas, sobre todo aquellas que afectan al funcionamiento de los riñones, pueden observarse los efectos de un déficit de vitamina D”, apuntan en el mismo hospital.

Los lactantes, los niños nacidos prematuramente y los que tienen algunas enfermedades como insuficiencia renal o cardíaca son los que más riesgo tienen de padecer un déficit de vitamina D. Pero para todos los niños es fundamental aumentar el aporte de vitamina D debido a su poca exposición a la luz solar. sobre todo en estaciones como el otoño o el invierno. Los padres de los niños que siguen una dieta vegetariana o vegana deberán vigilar también que no haya ninguna deficiencia de esta vitamina en su alimentación.


La importancia de los alimentos


La adquisición de vitamina D por la radiación solar depende del lugar donde nos encontremos y la estación del año. No es igual de eficaz la radiación solar, por ejemplo, en invierno que en verano. En el hemisferio norte en las latitudes superiores a 40º N la luz solar no resulta suficiente para activar la vitamina D. Además, los niños no pasan tanto tiempo al aire libre como hace unos años ya que pasan la mayor parte del día en el colegio o en su casa. Además, no deben exponerse directamente debido a las radiaciones solares. Siempre deben aplicarse protectores solares por lo menos de factor 50 para evitar los efectos nocivos del sol y llevar sombrero o gorra.

Por ese motivo aumentar los alimentos con vitamina D suele ser lo más eficaz para evitar su posible carencia. Las necesidades diarias de vitamina D son de 400 UI/día para lactantes o niños menores de un año y de 600 UI en niños de más de un año. Tendremos que buscar alimentos ricos en esta vitamina e incluirlos en su dieta diaria para prevenir cualquier déficit.

Entre los alimentos más ricos en vitamina D están la leche de vaca y sus derivados como el yogur, la mantequilla, la margarina o los quesos como el cheddar, suizo o parmesano. Algunos pescados y mariscos también pueden ser eficaces para lograr este aporte como el salmón, las sardinas, el arenque, las ostras, las gambas, el bacalao o la caballa. También podemos encontrar un gran aporte de vitamina D en la yema de huevo, los hongos y las setas, el hígado de gallina, el zumo de naranja y en los cereales que toman nuestros hijos en su desayuno.

En este sentido, es muy importante aprovechar la primera comida del día para incluir la mayor cantidad posible de vitamina D para afrontar el día a través de alimentos como los cereales Kellogg’s que aportan en una sola porción de 30 g hasta el 25% del valor de referencia de vitamina D, de la que en niños menores de 5 años se recomienda una ingesta diaria de 10 µg. Los nuevos Choco Krispies mejoran aún más estas cifras con hasta un 50% de la ingesta diaria de vitamina D. Además, tienen un 30% menos de azúcar, no contienen aceite de palma y han incorporado a la receta un cacao premium que elimina de la ecuación los conservantes y los edulcorantes artificiales.


Vitamina D


Evitar la falta de vitamina D


Un déficit de vitamina D puede convertirse en un problema serio para la salud de nuestros hijos en un futuro. Ya es difícil que logren producir la suficiente vitamina D a través de una exposición natural al sol., tendremos que recurrir a reforzar su dieta con alimentos ricos en vitamina D como los que antes hemos mencionado. Podemos intentar crear platos variados y sugerentes con estos alimentos para que logren ese necesario aporte y además se diviertan.

Aunque estemos en invierno y haga frío, nuestros hijos tienen que jugar al aire libre y disfrutar de los rayos solares. Además si incluimos en su dieta un desayuno equilibrado todos los días con un zumo de naranja, leche de vaca y cereales. Una buena forma de empezar el día y de que nuestros hijos adquieran su aporte diario de vitamina D. No lo olvides e incorpora a su dieta alimentos ricos en vitamina D.





Choco Krispies, del campo de cultivo al desayuno y la merienda



Rice Original

Entre semana, con las prisas para llegar pronto al cole y al trabajo, los cereales se convierten en nuestro máximo aliado a la hora del desayuno. Una opción saludable, nutritiva y rápida de preparar que nos permite ponernos en marcha con energía para ayudarnos a afrontar el día. Es, además, una fuente de hidratos de carbono, macronutrientes que se recomiendan consumir a diario en cantidades adecuadas a las necesidades.

Uno de los cereales favoritos de nuestros hijos y que nos harán más fáciles las mañanas son los clásicos Choco Krispies de Kellogg’s, compuestos de arroz tostado, ricos en vitamina D y fuente de vitaminas del complejo B y hierro, y sin aceite de palma. Además, su nueva receta reduce un 30% el contenido de azúcares e incorpora más cacao premium. De modo que mezclados con leche y acompañados con fruta fresca, pueden ser una buena manera de comenzar el día.


Del campo de cultivo a la caja



Desde hace ya muchos años, Kellogg’s presta especial atención al modo en que se cultivan los ingredientes que emplean en sus cereales. Muchos de ellos, como Special K, Rice Krispies y Choco Krispies, contienen arroz proveniente de los alrededores del Parque Natural del Delta del Ebro.

Rice Original

Con el objetivo de mejorar la sostenibilidad del cultivo del arroz, Kellogg’s puso en marcha en España hace unos años el programa Origins™. Un proyecto que mejora la vida de los agricultores a través de la provisión de recursos y formación, y que protege los hábitats donde crecen los cereales.

El proceso de elaboración comienza con la recolección del arroz en los campos y su almacenamiento en silos. Más tarde se clasifica en el molino y se le somete a un control exhaustivo de calidad de cada uno de los granos de arroz.

El siguiente paso es proceder a su cocción en ollas y al enriquecimiento con vitaminas y hierro. Después se tuesta en el horno, se recubre con cacao y se deja secar. Por último, se empaqueta en cajas. Todo el proceso de fabricación está sometido a un estricto control de calidad. Una vez en cajas, nuestros hijos ya pueden disfrutar de sus Choco Krispies en cualquier momento del día.

tus Choco Krispies
Así es el proceso de elaboración de tus Choco Krispies


Haz tus propios snacks de cereales



A pesar de identificarlos con un buen tazón de leche a la hora del desayuno, los cereales nos permiten también hacer snacks creativos para media mañana o la merienda. Os proponemos preparar con los niños en casa vuestros propios snacks a base de Choco Krispies.

1. Barritas de Choco Krispies



Barritas de Choco Krispies

Derrite 3 cucharadas de mantequilla en una sartén a fuego lento. Añade unas nubes de azúcar, preferiblemente de tamaño pequeño y blancas (el contenido de una bolsa) y remueve hasta que estén completamente derretidas. Incorpora 6 tazas de Choco Krispies y remueve con una espátula de goma y con cuidado hasta que estén cubiertos con la mezcla.

Usando una espátula con mantequilla o papel de hornear presiona la mezcla uniformemente en un molde de 33x23x5 cm cubierta de aceite en spray. Corta en cuadrados de unos 5 cm y listas para conusmir, preferiblemente, en el mismo día.


2. Barritas de Choco Krispies y frambuesa



Barritas de Choco Krispies y frambuesa

En un bol grande, mezcla 4 tazas de Choco Krispies, 1 taza de harina, 1/4 de taza de azúcar moreno, 1/4 de taza de mantequilla blanda, y 6 cucharadas de jarabe de maíz ligero. Retira y reserva la mezcla de 1 taza y para cubrir. Presiona la mezcla de cereal restante de manera uniforme y firme en el fondo de un molde para hornear de unos 33x25x5 cm cubierto con aceite en spray.

Hornea a 180º C aproximadamente 15 minutos o hasta que esté ligeramente dorado. Retira del horno y esparce 1 taza de relleno o mermelada de frambuesa sobre la masa caliente. Espolvorea uniformemente con la mezcla reservada para la cobertura y mételo en el horno durante 20 minutos más. Deja enfriar completamente en una bandeja sobre una rejilla de alambre antes de cortar en barritas rectangulares de unos 5×10 cm.


3. Panecillos de cereales, naranja y nuez con grosellas



Panecillos de cereales, naranja y nuez con grosellas

Para hacer estos scones o típicos panecillos ingleses, mezcla en un bol grande 2 tazas de Choco Krispies, dos tazas de mezcla para hacer galletas y 1/3 taza de azúcar moreno, rompiendo los grumos de la mezcla para hornear. Agrega 1/4 de taza de nueces muy picadas y 1/4 de taza de grosellas. Añade 1 huevo ligeramente batido, una cucharadita de cáscara de naranja rallada y 1/3 de taza de leche desnatada, mezclando hasta que se forme una bola.

Aplana la masa en un círculo de unos 15 cm. Usando un cuchillo grande, córtala en 6 trozos. Colócalos dejando 5 cm de distancia entre ellas en una bandeja para hornear cubierta con aceite en spray. Con un tenedor, bate una clara de huevo y una cucharada de agua y pinta con la mezcla la parte superior de los bollos. Espolvorea con 1 cucharada de azúcar. Hornea a 190º C aproximadamente 13 minutos o hasta que se doren. Sirve caliente o frío y almacénalo en un recipiente hermético.